Wednesday, August 05, 2009

Libros almacén


De pequeña tenía una caja de los recuerdos. Si quería recordar un día en particular, elegía un memento que lo representara y lo guardaba en una cajita de madera. Entradas, flores secas, anillitos de plástico, recortes, fotos, servilletas con mensajes y otros objetos tan varios que en ocasiones con el tiempo, olvidaba la razón de su presencia y se convertía en una colección de elementos varios, azarosos e incongruentes en conjunto.
La edad me trajo orden y reduje este elenco de memorias a colecciones, en una caja de zapatos guardaba las fotos, en bolsitas de producción y diseño propio, las tarjetas postales, en un monedero recogía las entradas de cine y teatro, en una carpeta vieja, los recortes de noticias y anuncios y por último, en sobres, los textos: los poemitas, los relatos y las citas. Uno de mis pasatiempos favoritos era destapar uno de estos envoltorios y contemplar su contenido, pasear mi mirada por los recortes, releer cuentos, acariciar fotos...
He dejado de ser tan sistemática, y aunque continúo guardando en el monedero las entradas de cine, creo que es puro hábito, porque cada Septiembre simplemente las meto en un sobre con el año que le corresponde y las almaceno, sin más, sin repasos ni evocaciones. Aún así, por alguna reminiscencia a la infancia, he desarrollado un curioso sistema de clasificación: Los libros.
Una de las constantes que se puede encontrar siempre en mi bolso, junto con el monedero, las llaves y el móvil. Me acompaña a todas partes la lectura del momento, que cumple dos finalidades, la de satisfacer mis necesidades como lectora y la de almacenaje de folletos, cartas, tarjetas de felicitación, fotos, pegatinas, invitaciones, pases, tickets, listas, anotaciones, mapas, horarios de trenes, billetes, fotocopias, hojas de revistas, números de teléfono, tarjetas de visita, cuestionarios, solicitudes sin rellenar, vales regalo, descuentos y demás literatura comercial y artística del entorno que llega a mis manos. Pasar las páginas de un libro de mi estantería es como abrir la puerta de un intervalo temporal pasado, con restos arqueológicos de cada esquina que pisé, de cada antro al que entré.
Es un retorno a mi cajita de madera desordenada y aleatoria, sólo que reproduce las memorias de un momento determinado, del intante de mi vida que va desde que comienzo hasta que termino un libro. A veces los papelotes no significan nada, meros anuncios de tránsito. Otras veces, la relación de lo encontrado con el libro en cuestión es tan fuerte, que desprevenida, puede suponer un shock que me afecte el resto del día. Es por eso que antes de abrir un libro, respiro hondo.

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Thursday, October 30, 2008

Tales of the weirdly departed

El respeto a los muertos es una tradición cuyo origen desconozco pero considero obsoleto y de necesaria abolición. Evaristo, mi profesor de literatua durante los 3 años de bachillerato, solía contar que el recuerdo más jocoso que guardaba, era el velatorio de la madre de un amigo suyo. Una mujer extraodinaria y tan divertida que se pasaron la noche entre risas narrando anéctotas en las que la muerta era la protagonista de varios sucesos disparatados. Mientras, ella reposaba ahí, junto a ellos, confirmando el buen recuerdo que su memoria iba a dejar.
Yo no soy persona de gran espiritualidad ni misticismo, asi que el momento de la muerte me despierta curiosidad, como algo que llegará un día, y como a la menopausia no la espero con ansia. Pero no veo porqué no ha de entretenernos y proveernos de material cómico. Si pudiera elegir, mi muerte sería discreta e indolora, de perfil imperceptible, tímido. Como un silencio inadvertido.

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Desgraciadamente, haciendo uso de la sabiduría popular, diré que las cosas nunca son como una las espera. Tras leerme el ligero libro de Cynthia Ceilás Thinning the herd: Tales of the weirdly departed, reafirmo el refranero.
Una lectura más que apropiada para las fechas, con el día de los muertos a la vuelta de la esquina, el recopilatorio de muertes curiosas que el libro recoge contiene joyas como estas. Algunas de ellas, como dijo el irlandés encarcelado hace unas semanas por empujar a una viandante y orinarle mientras ésta yacia en el suelo: “Esto es material de Youtube”:

-El comandante unionista John Sedgwick antes de ser derribado por un tiro en la cabeza durante una batalla de la Guerra Civil estadounidense, afirmaba: “No pueden alcanzar ni a un elefante a esta distancia”.

-Mi personaje favorito que el actor británico George Sanders interpretara es el del profesor de colegio Gordon Zellaby que se suicida pensando en blanco en Village of the Damned. A los 64 años de edad, dejó una nota junto a su cadaver explicando las razones por las que se quitaba la vida: "Simplemente, estaba aburrido".

-Cuando Voltaire, en su lecho de muerte fue incitado por el cura que le impartía la extrema unción a renunciar a Satán, este contestó: “Querido amigo, este no es momento de crearse enemigos”.

-La nota que el linguista francés Dominique Bouhours dejó previamente a su suicidio decía: “Estoy a punto de – o voy a – morir. Ambas expresiones son correctas”. Qué precisión.

-Pancho Villa, presionado por su fama, antes de morir exclamó a su biógrafo: “No deje que esto acabe así! Escriba usted que he dicho algo!”

-Las últimas palabras de Einstein forman parte de la Historia oculta que jamás sabremos. Su enfermera y única presente en el último suspiro del genio, no hablaba alemán.

-Joan Crawford, haciendo gala de su fama de despreciable se giro hacia su mayordomo, que rezaba de rodillas en su lecho y le dijo: “Maldito, no te atrevas a pedirle a dios que me ayude”.

Acompañante perfecto de este libro es el Diccionario de últimas palabras de Werner Fuld, en la misma línea. Y recuerden, si la muerte se avecina, tengan el discurso preparado.

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Thursday, September 04, 2008

El arte de la ventriloquía

Paseándome por mi biblioteca me he encontrado con esta maravilla:

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London: Kaye & Ward Ltd (1974) 0718210816

El resume del libro es el siguiente:

"Here's the art of ventriloquism from start to finish, writtenn in a clar and amusin style that will fascinate both beginners and more experience adults.
The authour, who is himself a professional ventriloquist, tells you all you want to know , from learning how to make the dummy voice right through to creating a routine for a television or theatre performance.
There is much useful information on how to choose what type of dummy to work with; how to make dummies-both sophisticated and simple ones-and how to work them; how to plan a routine; what sort of script to choose; how to write a comic, quiz or story dialogue; how to include magic in a routine; and there is even a chapter on how to use ventriloquism to help correct speech defects.
All this intriguing information is lavishly illustrated by the author with numerous line drawings and 12 photographs that help to expand and supplement the text."

No se vayan a creer que la ventriloquia es puro entretenimiento, no. También tiene otros usos como la corrección de problemas de dicción y tartamudeces... y hechiza marineros.
De entre las 12 fotos que ayudan a extender el texto, he selecionado estas:

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Tuesday, September 25, 2007

Japrocksampler - Julian Cope



En 2005, Julian Cope tomó alucinógenos, la primera vez desde hacía años. Tres meses después, empezó a vestirse de nazi a diario. El cantante de Teardrop Explodes cuenta con 49 primaveras y un aspecto de invasor de Polonia escalofriante. Es también un experto en Historia Antigua británica y un crítico musical insuperable, ya lo demostró con Krautrocksampler.
Cuando me enteré de que Cope estaba preparando un libro sobre la influencia de la música Occidental en Japón tras la II Guerra Mundial me emocioné. Cuando leí que se iba a llamar Japrocksampler se me vino el mundo a los pies. Demasiadas referencias a su famoso libro solo en una palabra… y me alegro de que esta decepción no me frenara a hacerme con una copia.
Una perfecta descripción sobre el conflicto que supuso la llegada de Dylan o The Shadows a la tradicional sociedad japonesa y su incidencia en grupos seminales. El relato viene acompañado de su estilosa retórica y de anécdotas insólitas sobre la versión nipona de Simon & Garfunkel, Teenage Jesus & the Jerks o Miles Davies: Desde sanguinarias protestas hasta secuestro de aviones.
Si algo me molesta es el impulse consumista al que el libro me lanza: Como ya viene siendo habitual, el final del libro es un análisis de 50 de los álbumes favoritos del autor. Necesito comprarlos todos.

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Friday, September 21, 2007

Lo inaceptable

“Nada que sea humano me repugna, excepto la grosería o la violencia” replica Hannah Jelkes en La noche de la Iguana. Escaseo tolerancia para poder decir lo mismo; un simple comentario que en mi pequeño universo de prioridades forma parte de la incorrección ideológica, puede convertirse en un desagradable incidente repugnante: "No he visto Scarface" o "Me gusta la música disco. No conozco a Arthur Russell" son caminos de no retorno en la autopista de mi aprecio, frases que jamás han de pronunciarse en mi presencia.
Todos tenemos un límite de aceptación a partir del cual fortuitos comentarios pasan a ser ofensivos o inaceptables. Sobre todo en lo tocante a no haber leído ciertos libros o no haber visto ciertas películas, y por la misma razón por la que nosotros lo aplicamos, haremos lo posible por camuflar nuestras propias lagunas. Según una encuesta de Museums, Libraries and Archives Council una de cada cinco personas miente admitiendo haber leído libros con el propósito de parecer más interesante. Una de cada cinco, claro está, lo han reconocido: Los otros cuatro han optado por seguir la mentira:
-Ha mentido alguna vez acerca los títulos de los libros que ha leído?
-No. Nunca. He leído todos los libros editados en castellano.
-Cuál es su favorito?
-El Quijote.
-Su pasaje favorito?
-Los molinos!
Digamos que no, que en realidad la comunidad de mentirosos pasa del 50%.
A mí estos estudios me rompen el corazón, no es bonito que la gente aún piense que se puede impresionar a través de la literatura? Porque lo mismo ocurre con Big Brother: La mayoría de periodistas que escribían artículos sobre el programa no lo habían visto la noche anterior. Me consta porque... me lo dicen mis compañeras de trabajo. No, no, yo estaba leyendo a Proust mientras se emitía.
Al menos una vez nos hemos hallado entre un grupo de gente que habla sobre El Código Da Vinci.
-Te lo has leído, Pussy?
-Sí.
-Qué te pareció?
-Un poco flojo... hacia el final.
O cualquier frase similar: "La traducción me pareció que falla en algunos pasajes", "La trama es interesante, pero no consigue una credibilidad convincente".
Sí, apoyo la inocencia de la mentira venial para la conservación de reputaciones sanas, sobre todo teniendo en cuenta que mucha gente pregunta no por el interés de saber sino para demostrar conocimiento: "Conoces a David Sedaris?" Mientras esperan un NO que reafirme su superioridad.
A veces me pierdo, no sé dónde está la delgada línea que separa eso que "todos tenemos la obligación de saber" y lo accesorio. Las artes por ejemplo, tienen ventaja con respecto a la ciencia: De las sensibilidades creativas no esperamos que recuerden una contraseña o una cita. Tampoco que sepan cómo hacer una raiz cuadrada, o sacar un tanto por cien o manejar el vídeo. Incluso harán alarde de ello: "Ni idea de cómo manejar un microondas". Pero alguien ha visto un científico jactándose de no saber leer?
Un consejo: Si alguien le pregunta por un libro, mencione el Ulysses de Joyce, porque sé que en realidad nadie se lo ha leído.

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Thursday, June 21, 2007

Un tipo implacable

"Walter?
Walter era un campista. Y un chef; pero no necesitaba a Walter. El pollo estaba casi a punto. No le quedaban más de un par de minutos.
Jack sacó la automática que llevaba en los riñones. Walter lo miró de reojo. Jack se sacó el faldón de la camisa y empezó a limpiar el arma, con mucha concentración bajo la mirada atenta de Walter.
Si disparaba a Walter desde donde estaba, Walter y el pollo se caerían en la hoguera. Cómo salvar el pollo? Se levantó y rodeó la hoguera hasta situarse frente a Walter; se sentó y siguió limpiando el arma. Si disparaba desde allí, Walter caería de espalda y, o bien arrastraba al pollo consigo o bien el pollo caería al fuego. Walter se había bebido cuatro botellas de Falstaff mientras lo asaba, y escupió sangre después de abrir la última.
-Para qué estás limpiando el arma? Si vas a matarlo, espera hasta que hayamos comido. Si te gusta rosado por dentro, ya está en su punto.
-Puedo hacerte una pregunta personal?-dijo Jack
-Cómo de personal?
-Te importa mucho ser un cagón de mierda? Quiero decir un "Schitterer".-Soltó una carcajada al ver la cara de bobo que puso Walter, dejó de frotar la automática con la camisa y le pegó un tiro en el entrecejo; se abalanzó para rescatar el pollo, pero no lo consiguió. Walter sujetaba el palo con mucha fuerza y se llevó el pollo al caer de espaldas. El pollo aterrizó sobre sus piernas.
Jack usó los dientes de Walter como abrebotellas y le arrancó un par de molares antes de lograr detapar la cerveza. Cogió la botella, el pollo y, en el último segundo, qué coño, decidió llevarse también la botella de whisky para instalarse entre los nogales para vigilar la casa."


Elmore Leonard, implacable. Incluyo este fragmento en mi sección de crímenes bastos, esencialmente por el detalle del pollo. La vida humana le importa menos al asesino que rescatar su cena, lo que se traduce en el quebradero de cabeza que le supone encontrar el ángulo apropiado para que el ave no caiga en la hoguera.
Como en el fragmento de El amigo americano, el autor repite el nombre del que va a morir de forma casi compulsiva, 13 veces para ser exactos. Lo de utilizar los dientes como abrebotellas es una exquisitez cortesía de un genial Leonard. Sólo él...

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Wednesday, April 18, 2007

Diagram: Odd Titles Prize II


Lo que son las cosas, un año después y me sigo riendo de las mismas cosas, ni evolución ni involución, si no todo lo contrario. Les hablaba en Marzo del 2006 de los premios que Diagram otorga al libro con el título más extraño.
Si el título de la pasada edición hacía alusión al fenómeno de los no-muertos, esta vez, el protagonista es el carro del supermercado: The Stray Shopping Carts of Eastern North America: A Guide to Field Identification de Julian Montague. Por si caben dudas, nuestro Oráculo favorito nos lo explica:

"
In The Stray Shopping Carts of Eastern North America author Julian Montague has created an elaborate classification system of abandoned shopping carts, accompanied by photographic documentation of actual stray cart sightings. These sightings include bucolically littered locations such as the Niagara River Gorge (where many a cart has been pushed to its untimely death) and mundane settings that look suspiciously like a suburb near you.
Working in the naturalist's tradition, the photographs depict the diversity of the phenomenon and carry a surprising emotional charge; readers inevitably begin to see these carts as human, at times poignant in their abandoned, decrepit state, hilariously incapacitated, or ingeniously co-opted. The result is at once rigorous and absurd, enabling the layperson to identify and classify their own cart spottings based on the situation in which they were found."

El segundo premio fue para Tattoed Mountain Women and Spoon Boxes of Daghestan de Robert Chenciner y el tercero para Better Never to Have Been: The Harm of Coming into Existence de David Benatar. Otros titulos en pasadas ediciones:

2001 Butterworths Corporate Manslaughter Service (Butterworths)

2002 Living with Crazy Buttocks (Kaz Cooke - Penguin US and Australia)

2003 The Big Book of Lesbian Horse Stories (Kensington Publishing)

2004 Bombproof Your Horse (J A Allen)

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Monday, April 16, 2007

Me-me toca citar

La fealdad del retorno a la rutina y la belleza de lo aleatorio, como diría el sabio del Dr Zito: Aura me pasa deberes literarios. Esta vez consiste en copiar las cinco primeras líneas del segundo párrafo de la página 139 de uno de los libros que me estoy leyendo.
El texto casi podria formar parte de la sección de crimenes brutales que comencé hace ya tiempo y que no continué y pertenece a Asesino bajo la lluvia y otros relatos de Raymond Chandler.

"Disparó desde dentro del bolsillo con la pistola de cachas blancas que le había quitado al Doctor Austrian. Disparar desde el bolsillo exige mucha práctica, de un tipo que los polis no suelen tener. La bala pasó a un palmo por encima de mi cabeza, yo caí al suelo y el doctor Austrian se levanto rápi-"



Se lo paso a Enrique Ortiz, que sé que le encantan las citas.

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Monday, December 04, 2006

El amigo americano

"Tom se dio cuenta de que la figura rechoncha que entraba en la plataforma era Marcangelo otra vez, pero no apartó los ojos del periódico. Justo enfrente de Tom, Marcangelo abrió la puerta del retrete y Tom dio un salto hacia delante como si quisiera entrar con él antes que el italiano, pero al mismo tiempo echó el lazo al cuello de Marcangelo con la esperanza de ahogar su grito al arrastrarle, dando un fuerte tirón al "garrotte", como un boxeador descargando un golpe cruzado con la derecha, hacia el interior del retrete. Cerró la puerta y tiró brutalmente del "garrotte", al mismo tiempo que pensaba que era la misma arma que Marcangelo había utilizado en sus buenos tiempos. Tom vio que el nilón se hundía en la carne del cuello de Marcangelo. Lo retorció otra vez por detrás de la nuca y siguió tirando con fuerza. Con la mano izquierda, Tom movió el pestillo de la puerta. Cesó el gorgoteo del italiano, la lengua asomó por entre sus labios horribles, mojados, los ojos se cerraron, luego volvieron a abrirse con horror y en ellos apareció la mirada perdida y fija, atónita de los moribundos. La dentadura postiza cayó al suelo ruidosamente al chocar contra los azulejos. Tom casi se estaba cortando el pulgar y el lado del índice debido a la fuerza con la que tiraba del cordón, pero se dió cuenta que era un dolor que valía la pena soportar. Marcangelo se había desplomado, pero el "garrotte", mejor dicho, Tom, lo sujetaba más o menos en posición de sentarse. Tom pensó que Marcangelo ya había perdido el conocimiento; era imposible que siguiese respirando. Tom recogió la dentadura y la tiró al retrete y luego consiguió apretar el pedal para que el agua se llevase lo que había en la taza. Con gesto de asco se limpió los dedos en el hombro acolchado de Marcangelo."

Vaya, vaya con este Tom Ripley, parece que no aprende. A mí me parece un personaje fascinante y positivo: es elegante, inteligente, manipulador y que atiende a su propia moral. De este fragmento lo que más me llama la atención es la cantidad de veces que mi querida Patricia Highsmith repite el nombre del muerto: "Marcangelo", "Marcangelo", lo que refuerza la gravedad del crimen, el muerto se personifica cada vez que dice su nombre. No será necesario decir que toda esta escena se desarrolla en el interior de un tren, qué tendrá la autora con los trenes? Y con la muerte por asfixia?



Otros crímenes bastos:

La llave de cristal
Extraños en un tren

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Thursday, October 05, 2006

La llave de cristal

"Con una sonrisa dedicada a Ned que le llegaba hasta las orejas, y sin mirar al hombre cuyo cuello apretaba, Jeff comenzó a respirar honda y pausadamente. Se hincharon bajo la chaqueta los músculos de los hombros, los brazos y la espalda; y el sudor brotó en la cara morena horrible. Ned estaba pálido. También él respiraba hondamente y una capa de humedad apareció en sus sienes. Miró la cara de O'Rory por encima del hombro musculoso de Jeff. El rostro estaba del color de la bilis.
Resaltaban en él los ojos ciegos. Asomaba la lengua azulada por entre los labios cárdenos. Su esbelto cuerpo se estremecía esporádicamente. Una de las manos comenzó a golpear contra el muro mecánicamente y sin fuerza.
Sonriéndole aún a Ned, sin mirar al hombre que tenía agarrado por el cuello, Jeff abrió algo más las piernas y arqueó los lomos. La mano de O'Rory dejó de golpear sobre la pared. Se oyó un sordo crujido y, casi inmediatamente, otro más sonoro. Cesaron las convulsiones del cuerpo de O'Rory, que quedó desmanejado y lacio entre las manos de Jeff.
Jeff rió guturalmente:
-Se acabó-dijo.
Quitó de su camino una silla con un puntapié y dejó caer el cuerpo de O'Rory sobre el sofá. Ahí quedó, boca abajo, con un brazo y una pierna colgando hasta el suelo.
Jeff se frotó las caderas con las manos y se volvió hacia Ned.
-Soy un sentimental, grandote pero bueno."


Me estoy pensando la posibilidad de abrir una nueva sección en el blog en el que incluya crímenes literarios. En una ocasión ya mencioné el escalofriante asesinato que Patricia Highsmith detalla en Extraños en un tren. A veces me parece que describir de esta forma un crimen requiere una auténtica identificación con la mente del que lo comete, lo que casi, de alguna forma, te convierte en cómplice.
En este fragmento del libro de Dashiel Hammet, la presencia de un tercero que observa la muerte por asfixia acentúa nuestra implicación, somos nosotros contemplando un asesinato sin poder hacer nada. A mi personalmente lo que más me impacta son esos golpes en la pared...

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Monday, March 06, 2006

Diagram: Odd Titles Prize

Como cada año, el pasado sábado se celebró la entrega de premios Bookseller/Diagram al título más original del año. El ganador del 2005 ha sido How people who don't know they are dead attach themselves to unsuspecting bystanders and what to do about it, un libro serio del escritor Gary Leon Hill. La descripción de Amazon no tiene desperdicio: "When people die by accident, in violence, or maybe they're drunk, stoned, or angry, they get freeze-framed. Even if they die naturally but have no clue what to expect, they might not notice they're dead. It's frustrating to see and not be seen. It's frustrating to not know what you're supposed to do next. It's especially frustrating to be in someone else's body and think it's your own. That's if you're dead. If you're alive and that spirit has attached itself to you, well that's a whole other set of frustrations." No me extraña en absoluto que ya haya vendido 15000 copias, yo ya he encargado la mia. El segundo premio fue para Rhino Horn Stockpile Management: Minimum Standards and Best Practices from East and Southern Africa by Simon Milledge, un lectura que imagino apasionante. El tercer puesto se lo llevó Ancient Starch Research de Robin Torrence y Huw J Barton. Otros participantes fueron: Soil Nailing: Best Practice Guidance, Bullying and Sexual Harassment: A Practical Handbook y el salvaje Nessus, Snort and Ethereal Powertools.
Un justo y merecido ganador, incluso mejor que los pasados triunfadores: The joy of Chickens, Proceedings of the Second International Workshop on Nude Mice y The Theory of Lengthwise Rolling.

People who don't know

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Tuesday, January 24, 2006

Extraños en un tren

"Ella era una mancha negra y fea. Bruno saltó con las manos abiertas y las muñecas pegadas una a otra.
-Oye, qué haces..?
Sus manos se aferraron a la garganta de la chica antes de que pudiera acabar la pregunta, ahogando de raiz su gesto de sorpresa. La zarandeó. El cuerpo de Bruno parecia endurecerse como una roca y podia oir como rechinaban sus dientes. De la garganta de Miriam surgia un ruido chirriante, pero las manos se aferraban con demasiada fuerza y la impedían chillar. Metió una pierna detrás de ella y la empujó hacia atrás. Cayeron los dos juntos sin más ruido que el de dos cuerpos revolcándose sobre las hojas. Hundió los dos dedos y aguantó la desagradable sensación que le producía aquel cuerpo forcejeando bajo el suyo. Quería impedir que las contorsiones de Miriam les obligaran a ponerse en pie. Bajo sus manos, la garganta se notaba más cálida e hinchada.
"Basta!, Basta!, Basta! Yo te lo ordeno!"-pensaba Bruno.
Y la cabeza dejó de voltear. Bruno estaba seguro de haberla apretado suficiente rato, pero no aflojó la presión de sus manos. Echó una mirada hacia atrás pero no vió venir a nadie.. Al aflojar los dedos, tuvo la sensación de que habia dejado unas profundas hendiduras en la garganta de Miriam, como si la garganta fuese la masa con que se hace el pan. Entonces ella profirió un sonido parecido a una tos y que le dejó tan aterrado como la visión de un muerto levantándose, y de nuevo cayó sobre ella, se afianzó sobre las rodillas para hacerlo, y la apretó con tal fuerza que creyó que se le iban a romper los pulgares. Toda la energia que habia en él salia por las manos.
"Y si no basta?"-se oyó gimotear a sí mismo.
El cuerpo se habia quedado inmóvil, fláccido."-Patricia Highsmith
Este fragmento me parece estremecedor. Y luego hablan de la violencia de los videojuegos.

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