Tuesday, May 02, 2006

David Mancuso

Si el escenario de la música disco tiene un ángel, este es David Mancuso; si tiene un paraiso, este fue The Loft. Más influyente que ningún otro club hasta ese momento, fue el lugar en el que se gestó el concepto de discoteca de hoy en dia. Mancuso, fortalecido por las perspectivas cósmicas de su generación hippy y estimulado por un profundo amor por la música fue el diseñador de este concepto.
Un hombre tímido, escondido tras una poblada barba-disco (porqué todos lucian una?) y de habla susurrante es visto como la figura de un loco místico. Exige total precisión en sus sistemas de sonido y rechaza la mezcla de discos, porque la música debe de ser escuchada inalterable. Ha vivido con la obsesión de la existencia de una relación quasi religiosa entre la música grabada, el dj y las almas de los que la bailan.
Nació en Nueva York el mismo dia que mi querido Señor de Bastos del año 1944 y fue criado en un orfanato por una monjita ye-ye que utilizaba la menor excusa para organizar una fiesta y bailar. Si Sister Alicia hubiera nacido en los 80, hoy seria una auténtica party animal. Tras varios trabajillos como limpiabotas y diseñador de toallas (¡), comenzó a celebrar fiestas privadas por invitación en su ático de la calle 647 de Broadway. Corria el año 1970. Una vez invitado, el precio de la entrada lo cubria todo, excepto por el alcohol, inexistente en su local.
Fue en 1971 cuando conoció al mítico técnico de sonido Alex Rosner y fruto de esta unión surgieron los altavoces de doble bafle, idea del audiófilo visionario, solo alcanzable a través de la pericia de Rosner. El sonido producido era brutal, perfecto, justo al límite de lo que tu oido es capaz de aguantar.
Música selecta para personajes selectos; regulares de The Loft fueron Patti Lavelle, Divine e incluso Steve D’Aquisto, que se convirtió en asiduo. Fue él quien le enseñó las técnicas de mezcla a Mancuso, repitiéndole aquello de “La música nunca debe de parar”. Pero nuestro héroe tenía otra visión. Una reverencia absoluta por la producción musical le hacía tocar los temas de principio a fin, exactamente como yo hago en casa cuando vienen visitas. Lo importante es la selección de discos, concebida como un ritual. Al principio, mientras el local se llenaba, David tocaba jazz-fussion y música étnica para crear atmósfera, temas sin letra, como una especie de calentamiento. Poco a poco el repertorio se tornaba más rítmico, más danzable y enérgica, temas rabiosamente nuevos y desconocidos. A él se le debe el descubrimiento de temas tan imprescindibles como Glad de Traffic, Papa was a Rolling Stone de Tempations, Country City de War’s City y el fuerte afro-funk de Olatunji y Manu Dibango. Pero la canción que más representaba el espíritu del local era House Party de Fred Wesley. Canciones instrumentales, latinas, soul y letras siempre que hablaran de la esperanza y el orgullo.
Su influencia en el nacimiento de la era Disco es incalculable, no hay nada aleatorio en la selección de discos, detrás de cada rítmo, de cada nota había un mensaje.
Una experiencia única de LSD, zumo de naranja ecológico y la mejor música existente. The Loft sigue abierto hoy en dia, aunque solo es una sombra de lo que fue.

6 Comments:

At 7:48 PM, Blogger 1977 said...

People who say Disco Sucks suck.

 
At 8:17 PM, Anonymous falconiano said...

Quien lo diría: ¡El consentido de la novicia rebelde!.

Salud

 
At 10:09 PM, Anonymous dame pánico said...

emocionante querida pussy. su devoción por la música está siempre a la altura de la de sus homenajeados. excelente recordatorio.

 
At 9:01 AM, Blogger Pussy Galore said...

:)

 
At 9:03 AM, Blogger Aura said...

Imprescindible. A reivindicar siempre, ¿como no se me ocurrió a mí? :P
Estupendo post, Pussy.

 
At 9:52 AM, Blogger Markitos said...

Al menos, no fue criado por Sor Citroen.

 

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