Saturday, June 18, 2005

Reflexiones sobre la juventud

Recuerdo mi epoca de instituto como una de las mejores de mi vida, solo preocupada en que mis padres no me pillaran los novillos (“peladas” en dialecto valenciano) y en chicos, que era lo que agotaba todas mis energias. Ser popular en el instituto no estaba renyido con ser listo, la cultura castiza nada tiene que ver con los famosos nerds yankies. Podias ser listo y popular y los habia catetos impopulares, pero ante todo predominaba la variedad. El instituto era una amalgama de personalidades de tendencies diversas desde punkarras drogadictos hasta pijos, heavies, siniestros, deportistas, rockers, bakalas, mods, gordos y grunges. Me enorgullece decir que al carecer totalmente de personalidad, yo flirtee con todas y cada una de las tribus mencionadas, hasta adoptar la histeria como forma de vida. Y fue genial, mi paso del pijismo al punkismo lo vivi como un renacimiento a una nueva identidad, la salida de Venusberg de Tannhauser pero a la inversa, descubri el mundo de los placeres carnales y lisergicos. Me llama la atencion la carencia total de esta heterogeneidad en los adolescents britanicos. Lo se, casi puedo oir de fondo aquel temazo... Ohlerehihu abuelito dime tu, que sonidos son los que oigo yo…Ya esta la ancianita hablando de la juventud. Tampoco es mi intencion sonar como un catolico en la sobremesa del domingo. Pero, cuales son las opciones que les quedan a los jovenes? O eres gotico o eres pajillero (equivalente al bakala espanyol), y hasta aqui puedo leer. Lo que significa que o eres delincuente juvenil o eres maniaco-depresivo y lo mas importante de todo: no hay vuelta atras, una vez elegido tu grupo no pienses en convertirte al otro bando, no chance. Sus identidades estan definidas por oposicion: bakalao/hardcore, extrovertismo/introvertismo, agresividad/pasividad, risotadas sonoras/pena y dolor.
Los pajilleros han adoptado como deporte el acoso a los goticos asi que una escena comun es la del grupo de gentuza con gorra/capucha persiguiendo al atajo de escualidos jovenes de aspecto suicida. Es triste sobre todo porque los goticos de veras aparentan cargar el peso del mundo sobre sus hombros. Mi vecina es una de ellas, y la pobre anda convencida de que el mundo se va a acabar y sufre por ello. Yo le digo para animarla que ya me gustaria a mi, que si yo tuviera ese convencimiento ya estaria llamando a mis camellos y liando una gorda. Pero no funciona.

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